Una nube amorfa
Viaja de una ciudad a otra.
En el cielo nadie sabe
Lo que son las fronteras.
Nunca se detuvo a mirar
Por más de algunos insignificantes
Momentos,
La vida entre horizontes rosados
Que esos alterados habitantes,
Con rasgos de olvido sobre sus
Fatigadas caras,
Eran obligados a vivir.
Sobre una vieja alacena,
Una nueva bolsa de harina.
En una rayada bajo mesada
Unas manos suaves le dan forma
Al pan que comerán sus hijos,
En los bordes de la salamandra
Que ofrece tenues odas de calor,
Dos gatos duermen juntos.
Y alguien escribe que se siente
Solo,
Mirando una nube amorfa pasar
Amenazante con sus gotas de lluvia.
Una nube amorfa
Viaja de una ciudad a otra.
Le cuenta a otras nubes rosadas
Que dejó parte de su esencia
Regada en duras montañas,
Que los ríos felices recibían
Una cálida cálida tormenta con suspiros
De alivio,
Que las hojas de los arroyos
Guardan su rocío
En baúles otoñales,
Y las enredaderas treparían
Los robles para alcanzar la lluvia
Estacionada entre las copas de sus brazos.
Una nube amorfa
Viaja de una ciudad a otra.
En el cielo nadie sabe
Lo que son las fronteras.