sábado, 22 de diciembre de 2018

Jarrones derramados sobre el cielo, tinta de las nubes cae

Hoy le canto a la lluvia


Si una noche de septiembre
             no llegara la primavera,

Si no brotara sobre la hierba
             muerta esos brotes alegres,

Se detendría la tierra, ya no giraría
             sobre su eje,

No tendría sentido en mi vida
             tanta espera.

Extrañaría ese frío disipándose
             lentamente,

Esos ríos enérgicos, acaudalados
             bajando de los cerros,

Los colores que ya no vería, esos aromas
             que no sentiría,

Como una pesadilla, una imagen
             muerta, como ya no poder verte.




Lluvia estrepitosa de septiembre
             te invocó para que reguez mis deseos,

Lluvia que caes y mojas como diluvio
             del caribe, de los mares

Lluvia fluida como vástago de los adentros
              nacientes de la tierra, brotes y esperanza,

Donde bosques petrificados retienen
              el tiempo y lo ocultan en sus ramales.





La tierra es negra, negra de vida, espesa
              de minerales y su esencia,

Tierra negra debajo de las hojas putrefactas
              de lengas, alerces, y radiales que caen en otoño,

Dónde la semilla se dispone a 
              germinar en este ritual de vida,

Cuando los ríos hagan notar en el valle
              su presencia.




En septiembre un jarrón se ha
             derramado sobre las nubes,

El cielo celeste y rosado ha pactado
             con los cerros,

Quieren ver el arcoiris
             y han de fabricar la lluvia,

Que a mis raíces mojan cuando navegan por el suelo.






Que pequeño se ha vuelto el sueño
              cuando se alarga la noche sin dormir,

Que breve la soledad cuando habito
              el sendero perdido para encontrarme,

Y sigo para buscar tu mano y seguirla
              hasta que me recoja tu mirada.

Prefiero verte que no verte, aunque sea solo un momento, para poder escucharte
              decirme;

Duerme, niño duerme,
               y mi alma duerme.






Atraviesa


Y así paso mi voz,
penetrando tu piel,
tus orejas vibraban
ante mis palabras,
zumbido germinando
plantado en el interior de tus oídos.
Zumbido que provocaban
mis cuerdas vocales
cuando sus expresiones mellaron
el laberinto de la ciudad,
entonando baladas de reflexión y de silencio.




Miro al sol


Si necesito sentir calor
         busco el sol.

Si necesito estornudar
        miro al sol.

Necesito el sol que alumbra
        el amanecer,

Y lo extraño cuando se despide
        en el horizonte al atardecer.







miércoles, 19 de diciembre de 2018

Poemas para los días de lluvia

               ENCUENTRO NUESTRO

Tu casa hoy alberga esos silencios
Espacios vacíos.

Al atardecer cambió, cuando al salir
Escuchaste la lluvia.

Y al encontrarnos tuvimos otra alternativa
A la lluvia y al silenció,
Yo me encontré tu sonrisa.
Tu carita brotada de alivió
Como un diluvio de sol, tu aliento
Una brisa que hechiza.

Esta noche tu casa alberga mis susurros
Bocas de tiempo.

En la madrugada cambió, cuando despertamos
Y recogimos el rocío de tu ventana.